La implantación de un proyecto hotelero en el Valle de Uco suscitó un amable debate entre quienes participamos en su desarrollo. Algunos sostienen que es importante dirigir la mirada hacia la montaña más sobresaliente, ubicada en un extremo. Otros prefieren una visión más general de la Cordillera, relegando el maravilloso accidente en favor del conjunto. Qué elegir, la montaña plural, entendida como lugar abstracto, o la montaña singular. “Todos para uno y uno para todos”, rezaba el lema de los mosqueteros de Dumas, pero aquí parecería que estamos obligados al juicio disyuntivo. Las decisiones de arquitectura son estéticas, pero esconden también una dimensión ética, y quizás también política
Urbano de características suburbanas, un anillo que ocupa casi la totalidad de la manzana, encerrando un espacio interior que se propone como el corazón verde del conjunto. El proyecto busca potenciar las situaciones particulares del emplazamiento con especial atención al paisaje interior del jardín.
En el bosque y frente al campo de golf, se destaca el emplazamiento oblicuo de esta casa, subrayado por las líneas horizontales. Una materialidad natural y cálida, con especial atención en su inserción en el paisaje. Construida en steel frame, y atenta a la sustentabilidad, la casa se eleva liviana sobre el terreno.
Dos torres de altura media conectadas por su basamento social, en el cual se desarrollan las actividades comerciales, recreativas y de descanso. Los edificios, ejecutados con materiales cálidos, se elevan sobre el paisaje y se emplazan de manera de aprovechar las vistas hacia el entorno.