Enseña Adorno, en su Estética, que el material "no garantiza de suyo ningún sentido en absoluto". Sin embargo, aunque relativa, su importancia en la expresión resulta siempre decisiva. Un acercamiento singular al problema de la materialidad es el que propone Olga de Amaral en la magnífica exposición que se presenta en el MALBA en estos días. Se trata entre otras cosas de una exploración de los límites expresivos de la materia. Obras que difuminan los márgenes entre las distintas disciplinas de las artes visuales. Para nosotros, acostumbrados a materiales de dureza consistente, la blanda suavidad de sus piezas tejidas es de una belleza inquietante.
Proyecto de condominios para + Colonia y Criba, que explota la extraordinaria situación del entorno frente al Río de la Plata, con acceso a las playas de arena, vegetación frondosa y una cantera de aguas cristalinas. Los edificios buscan mimetizarse y dialogar con el paisaje desde su materialidad.
Construidas con una estructura metálica montada sobre un basamento comercial en hormigón armado, se levantan las cuatro torres, que conforman un conjunto que tiene gran visibilidad en el paisaje. Una imagen tecnológica donde el hierro es protagonista y que dinamiza una urbanización con gran futuro.
Dos torres de altura media conectadas por su basamento social, en el cual se desarrollan las actividades comerciales, recreativas y de descanso. Los edificios, ejecutados con materiales cálidos, se elevan sobre el paisaje y se emplazan de manera de aprovechar las vistas hacia el entorno.