La implantación de un proyecto hotelero en el Valle de Uco suscitó un amable debate entre quienes participamos en su desarrollo. Algunos sostienen que es importante dirigir la mirada hacia la montaña más sobresaliente, ubicada en un extremo. Otros prefieren una visión más general de la Cordillera, relegando el maravilloso accidente en favor del conjunto. Qué elegir, la montaña plural, entendida como lugar abstracto, o la montaña singular. “Todos para uno y uno para todos”, rezaba el lema de los mosqueteros de Dumas, pero aquí parecería que estamos obligados al juicio disyuntivo. Las decisiones de arquitectura son estéticas, pero esconden también una dimensión ética, y quizás también política