Los que desde hace muchos años seguimos el trabajo del reciente ganador de Pritzker recibimos la noticia con una alegría desprovista de toda sorpresa. La sensibilidad en cierta manera escultórica que expresan de un modo tan enfático todos sus proyectos tiene un espesor poético, que resulta emocionante y estaba destinada al reconocimiento. Chile es desde siempre un país de grandes escultores, y esa práctica artística se trasunta en la arquitectura, especialmente en la de Smiljan Radic. Los que practicamos esta profesión, y más aún desde esta geografía, nos sentimos inspirados y agradecidos por su obra que pone a Latinoamérica en un lugar destacado en el panorama de la arquitectura de nuestro tiempo.